El nuevo reporte publicado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres estima que los costos económicos por los desastres son cada vez más elevados, con pérdidas globales que superan los 2,3 billones de dólares anuales alrededor del mundo.

 

En su edición 2025, el Informe de Evaluación Global sobre la Reducción del Riesgo de Desastres (GAR2025) insta a priorizar las inversiones en resiliencia desde una nueva perspectiva. Bajo el lema “La resiliencia paga”, el reporte demuestra que cada dólar invertido en prevención genera múltiples beneficios económicos y sociales, al reducir pérdidas, endeudamiento y crisis humanitarias recurrentes.

Según los datos presentados, entre 2001 y 2020 los costos directos de los desastres aumentaron a entre 180 y 200 mil millones de dólares anuales. Si se incluyen los efectos indirectos y ecológicos, las pérdidas globales ascienden a más de 2,3 billones de dólares al año. El documento advierte que “subestimar el costo de los desastres equivale a subvalorar el verdadero valor de invertir en resiliencia”. En consecuencia, los impactos económicos del aumento del riesgo a escala mundial generan altos costos de seguros, mayor endeudamiento y, en muchos casos, nuevas crisis humanitarias.

El informe enfatiza que “subestimar el riesgo de desastres implica subestimar los beneficios de su reducción”, y señala que la urbanización acelerada, especialmente en zonas de alto riesgo —como áreas costeras bajas o regiones sísmicas—, incrementa la exposición y la vulnerabilidad ante eventos extremos.

Inversión en resiliencia: una estrategia costo-efectiva

A través de estudios de caso y recomendaciones de política, el GAR2025 muestra cómo las inversiones en resiliencia reducen los costos económicos de los desastres, disminuyen la demanda de ayuda internacional y optimizan el uso de los recursos disponibles. Sin embargo, advierte que, a pesar del aumento en la asistencia técnica, el financiamiento sigue siendo escaso y desigual.

Por ejemplo, aunque 90 países cuentan hoy con sistemas multiamenaza de alerta temprana, aún persisten brechas significativas en los países menos desarrollados y en los pequeños Estados insulares.

Como estrategia central, el informe propone implementar sistemas integrados de financiamiento del riesgo, que combinen mecanismos de reducción, transferencia y gestión. Recomienda incorporar activamente al sector privado mediante herramientas como bonos verdes, fondos de resiliencia y alianzas público-privadas, a fin de enfrentar lo que denomina la “era de la no-asegurabilidad”, caracterizada por el aumento de las primas y la falta de cobertura en amplias regiones del planeta.

 

Reunión Grupo de Trabajo Monitoreo y Pronóstico

Fuente: Reporte GAR2025.

 

El documento también destaca la necesidad de promover seguros paramétricos y otros instrumentos financieros innovadores que incentiven la prevención. Una gestión más eficiente de la información y los datos disponibles resulta clave: “Aunque la información sobre peligros está mejorando a nivel mundial, los gobiernos deben fortalecer su vinculación con los datos de exposición y vulnerabilidad para identificar mejor los riesgos”, afirma el informe.

El acceso a información confiable permite optimizar las inversiones, acelerar la recuperación y proteger la infraestructura crítica. También es esencial que tanto el sector público como el privado cuenten con análisis precisos de pérdidas anuales promedio y estimaciones de pérdidas ante eventos de gran magnitud.

En este sentido, el GAR2025 subraya el valor del conocimiento local y de los avances tecnológicos en aprendizaje automático e Inteligencia Artificial, herramientas que pueden acelerar el análisis de tendencias y la generación de conocimiento aplicado al riesgo.

Los costos de la sequía y la desertificación

Las sequías representan también una carga económica significativa. Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), los impactos alcanzan aproximadamente 307 mil millones de dólares anuales, incluyendo daños directos y costos indirectos a largo plazo —como la pérdida de medios de vida y la degradación de la tierra—.

El GAR2025 registra un aumento del 29% en la ocurrencia de sequías en los últimos 20 años. Estos eventos agravan la escasez de agua y generan impactos directos e indirectos en la salud y el bienestar humano. El sector agrícola es el más afectado: entre 2008 y 2018, los países de ingresos bajos y medios-bajos sufrieron el 82% de los daños y pérdidas ocasionados por la sequía, afectando la producción ganadera, los cultivos y la seguridad alimentaria.

Una mejor gestión de las sequías puede reducir el riesgo de degradación de la tierra y generar beneficios sostenibles en materia de seguridad alimentaria. Actualmente, la mala gestión del suelo afecta alrededor del 30% de la superficie terrestre mundial, reduciendo la producción agrícola en más de 33 millones de toneladas métricas anuales.

 

SISSA Reunión

Fuente: Reporte GAR2025.

 

Impactos económicos de los incendios forestales

El reporte advierte que los eventos de calor extremo son hoy cinco veces más probables que hace 150 años, y que su frecuencia seguirá aumentando a medida que el planeta continúe calentándose. Con el incremento de las temperaturas globales como uno de los principales impulsores, los incendios forestales se están expandiendo: actualmente se registran el doble de incendios en la cobertura arbórea que hace dos décadas.

En comparación con 2001, los incendios provocan hoy seis millones de hectáreas más de pérdida forestal por año, representando un 33% del total de pérdida de cobertura arbórea mundial, frente al 20% registrado en 2001.

 

Fuente: Reporte GAR2025.

 

Sus impactos económicos son severos: amenazan viviendas e infraestructura, afectan la agricultura, la silvicultura, el turismo y la salud pública.

Ante este escenario, el informe llama a adoptar una gestión integral del fuego, que incluya prevención, restauración de ecosistemas, manejo sostenible del territorio y participación comunitaria, así como integrar la gestión del riesgo de incendios en las políticas nacionales de cambio climático y desarrollo sostenible.

Conclusión

El Informe GAR2025 llama a democratizar el acceso a la información de riesgo, innovar en instrumentos financieros sostenibles, anticipar las crisis para reducir la necesidad de asistencia humanitaria y aprovechar los mecanismos financieros internacionales con efecto multiplicador.

“Invertir en resiliencia no solo salva vidas y reduce pérdidas, sino que también acelera el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, fortaleciendo la estabilidad económica y social global”, concluye el documento.

 

 

Acerca del SISSA

El Centro Regional del Clima para el sur de América del Sur (CRC-SAS), a través de su Proyecto SISSA (Sistema de Información sobre Sequías para el sur de Sudamérica), tiene como objetivos contribuir a reducir los considerables impactos económicos, sociales y ambientales de la sequía sobre la producción agropecuaria, generación hidroeléctrica, y navegación fluvial en el sur de Sudamérica, junto con mejoras en: (i) las capacidades institucionales regionales, (ii) la planificación y preparación, y (iii) la gobernanza de la gestión de riesgos.

A través de mapas y visualizaciones útiles para monitorear el estado actual e histórico de la sequía, la información que suministra es de vital importancia para anticipar los impactos esperables en sectores económicos y comunidades. Además, el SISSA fomenta la planificación y preparación anterior al evento de sequía, de manera de mitigar sus daños, aumentar la resiliencia y reducir la vulnerabilidad.

En la iniciativa participan servicios y direcciones de meteorología, agencias gubernamentales, instituciones académicas, organizaciones no gubernamentales y el sector privado de los seis países miembros del CRC-SAS: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. El intercambio de experiencias y capacidades resulta un componente clave destinado a enriquecer y fortalecer las acciones que se llevan a cabo tanto a nivel país como en toda la región sur de Sudamérica.

 

Sobre EUROCLIMA

EUROCLIMA es un programa financiado por la Unión Europea y cofinanciado por el gobierno federal de Alemania a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), así como por los gobiernos de Francia y España. Su objetivo es reducir el impacto del cambio climático y sus efectos en 18 países de América Latina y el Caribe promoviendo la mitigación y adaptación al cambio climático, la resiliencia y la inversión.

El Programa se implementa bajo el trabajo sinérgico de siete agencias: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Expertise France (EF), Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH y el Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

Acerca del sector Reducción y gestión del riesgo de desastres: sequías e inundaciones

A través del componente Gestión del Riesgo del programa EUROCLIMA+ se implementan un total de siete proyectos. Las acciones financiadas bajo este componente buscan contribuir a la gestión del riesgo de desastres, específicamente en el caso de sequías e inundaciones, tomando como referencia el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 y los compromisos adoptados por los países en su lucha contra el cambio climático. Los proyectos financiados a través de este componente están orientados a la gobernanza, planificación y desarrollo de marcos regulatorios; a la información, comunicación y alerta temprana; y a la inversión en resiliencia ante los efectos adversos provocados por inundaciones y sequías.

Para más información sobre cada proyecto visite este link: https://www.euroclima.org/index.php/es/riesgo

Contactos

Para más información sobre Gestión y reducción del riesgo de desastre: sequías e inundaciones, escriba al correo: gestiondelriesgo@euroclimaplus.org