Las principales regiones productoras del país se encuentran en estado de emergencia frente a la sequía prolongada, mientras que las represas y lagos disminuyen sus niveles de agua. Desde el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) de Bolivia, entidad que participa del Proyecto SISSA, buscan seguir afinando los productos de monitoreo y predicción para contribuir con el desarrollo de políticas nacionales.

 

Con el primer episodio triple de La Niña en marcha durante este siglo –y la probabilidad de que se mantenga hasta principios del año entrante según la Organización Meteorológica Mundial (OMM)– el panorama de la sequía y sus efectos en el sur de Sudamérica se agudiza, y requiere de medidas informadas por parte de las instituciones científicas y los gobiernos nacionales. El déficit de precipitaciones que afecta a Bolivia comenzó en 2019 y continúa a la fecha, poniendo en jaque tanto a los productores locales como a los municipios, que ven afectado el suministro de agua y advierten una posible crisis energética con la disminución del caudal de agua en las represas hidroeléctricas.

El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) de Bolivia es la entidad rectora de la actividad meteorológica, hidrológica y afines, y entre sus competencias está la de proporcionar información precisa y de calidad para el monitoreo, pronóstico y posterior mitigación de fenómenos como el de la sequía. “Estamos desde hace bastante tiempo ya con las condiciones de La Niña, y es claro que esto nos está generando un gran déficit de precipitaciones en gran parte del país”, afirma el meteorólogo Willy Rocha Quispe, Jefe de la Unidad de Climatología del Senamhi.

“Desde hace cuatro años prácticamente en lo que es la región de la Chiquitanía, parte del Chaco y la parte oriental de Bolivia se han estado registrando condiciones deficitarias continuas. Esto se ha agravado en el último tiempo, aunque hemos tenido algunas precipitaciones en la parte oriental en los dos últimos meses que han disminuido de alguna manera la intensidad de la sequía. Pero en otras regiones, como por ejemplo en la región del occidente, aún continuamos con esta condición tan preocupante”, observa el meteorólogo.

En materia de productos de monitoreo y predicción, Willy Rocha Quispe comenta que desde el Senamhi cuentan con “una herramienta que denominamos monitor de sequías, con la que hacemos el seguimiento de este fenómeno. En los últimos meses este producto nos ha mostrado condiciones bastante severas, y en la actualidad el último reporte que ha salido muestra que la sequía se ha intensificado, pese a las precipitaciones registradas en la región oriental”.

 

satélite CONAE

 

La pérdida irreparable de miles de hectáreas de cultivos, principalmente de maíz, por la falta de lluvias, y la muerte de ganado bovino y lechero son algunas de las consecuencias que preocupan a la población, mientras se comienza hablar acerca de la posibilidad del racionamiento del agua potable en departamentos como La Paz. “El tema de la sequía está incrementando su importancia en la agenda pública en Bolivia. Ahora mismo las autoridades se encuentran bastante preocupadas y están realizando las gestiones para garantizar el suministro de agua a la población en los siguientes meses”, asegura Rocha Quispe. Y agrega que “cuestiones como el tema del agua para consumo de las ciudades ponen de relieve para el ciudadano común lo preocupante de la situación. Este es el escenario de los últimos meses”.

Por su parte, Kenny Álvaro Quisbert Mendoza, ingeniero agrónomo y Observador Meteorológico en el área de Pronóstico del Senamhi, afirma que no solo el sector oriental del país está afectado, “sino que la sequía que golpea con mayor importancia al altiplano, porque ahí se basa la producción de cultivos y también algunos tipos de ganado lechero. Las familias que viven allí basan su economía en estas actividades, y al no haber lluvias disminuye y se pone en riesgo su entrada económica. El sector que sufre con mayor intensidad esta escasez de lluvias es sin dudas las familias productoras del Chaco y el altiplano”. En ese sentido, desde el sector agrícola local ya estiman una baja en la producción de cultivos como el maíz y el sorgo, que afectará principalmente en las cadenas avícolas, porcina, lechera y ganadera, según consignan medios periodísticos locales.

“El déficit hídrico es bastante notorio en todo lo que es el altiplano, que abarca tres departamentos principalmente: La Paz, Oruro y Potosí”, reafirma Marco Antonio Limachi, Ingeniero Civil y se desempeña en la Unidad de Estudios Hidrológicos del Servicio. “Desde la unidad en la que trabajo estamos estudiando precisamente lo que es el altiplano sur y norte, que está asociado directamente al lago Titicaca. Lo que hacemos allí es un estudio a partir de teledetección, utilizando imágenes tipo SAR y realizando las correcciones determinando la humedad del suelo. Esto lo hacemos cada semana y lo comparamos con el estado anterior del lago Titicaca. Esta misma herramienta que usamos para monitorear el cuerpo de agua también la aplicamos para el seguimiento y monitoreo de las sequías”, explica.

Esta apuesta que realizan desde la Unidad de Estudios “busca determinar índices de sequías más precisos a partir de la humedad, y también podríamos utilizar los Índices de Precipitación Estandarizado (SPI, por sus siglas en inglés) con una escala de trabajo menor con el fin de lograr una mejor planificación”, concluye Limachi.

 

 

Refinar las herramientas
Pese a contar con productos propios, desde el Senamhi destacan la necesidad de unificar y avanzar en más monitores y herramientas que aporten información más detallada y precisa: “En la actualidad llevamos adelante coordinaciones con el SISSA y el CRC-OSA-CIIFEN, y hemos encaminado monitores que nos son de suma ayuda. Con ambos hemos comenzado a realizar capacitaciones para implementar los monitores de manera operativa, y si bien algunas herramientas son similares las pequeñas diferencias son las que nos aportan información importante”, explica Rocha Quispe. Cabe aclarar que el CRC-OSA y el CRC-SAS son los dos centros regionales del clima que pertenecen a la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en Sudamérica.

En ese sentido, considera que “es muy difícil para nosotros descartar algunas herramientas, porque esencialmente la calidad de la información es muy buena. Buscamos consolidar la coordinación entre ambos centros regionales y contar con capacitaciones constantes que nos permitan avanzar. Adicionalmente, hay otros proyectos que nos vinculan para este tipo de fortalecimiento, que esperamos que a corto plazo se haga efectivo”, afirma.

En esa línea, Marco Antonio Limachi destaca que problemas como “las escalas espaciales, que son muy grandes, y el contar con la metodología, las ecuaciones, el código, nos permitiría ir alimentando de a poco nuestros mapas para reducir la escala y poder planificar mejor”.

Para finalizar, Rocha Quispe celebra el trabajo conjunto dentro de su país con instituciones gubernamentales tales como “el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, que maneja esta información para el sector agrícola. En el futuro buscamos seguir refinando las herramientas con las que hoy contamos, para así trabajar la información a la escala espacial que necesitamos. En el último tiempo hemos logrado muchos resultados, y estamos a la espera de poder mejorar los productos que generamos para optimizar la información que les brindamos a estas instituciones”, concluye.

SISSA: una herramienta para la región
El Centro Regional del Clima para el sur de América del Sur (CRC-SAS), a través de su Proyecto SISSA (Sistema de Información sobre Sequías para el sur de Sudamérica), tiene como objetivos contribuir a reducir los considerables impactos económicos, sociales y ambientales de la sequía sobre la producción agropecuaria, generación hidroeléctrica, y navegación fluvial en el sur de Sudamérica, junto con mejoras en: (i) las capacidades institucionales regionales, (ii) la planificación y preparación, y (iii) la gobernanza de la gestión de riesgos.

A través de mapas y visualizaciones útiles para monitorear el estado actual e histórico de la sequía, la información que suministra es de vital importancia para anticipar los impactos esperables en sectores económicos y comunidades. Además, el SISSA fomenta la planificación y preparación anterior al evento de sequía, de manera de mitigar sus daños, aumentar la resiliencia y reducir la vulnerabilidad.

En la iniciativa participan servicios y direcciones de meteorología, agencias gubernamentales, instituciones académicas, organizaciones no gubernamentales y el sector privado de los seis países miembros del CRC-SAS: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. El intercambio de experiencias y capacidades resulta un componente clave destinado a enriquecer y fortalecer las acciones que se llevan a cabo tanto a nivel país como en toda la región sur de Sudamérica.